Contexto La industria automotriz actual parece enfocada casi exclusivamente en la electrificación masiva y la eficiencia energética, dejando poco espacio para la pasión mecánica pura. Sin embargo, en un nicho donde la emoción al volante es la prioridad absoluta, Toyota sigue apostando por la ingeniería de competición trasladada a la calle. Recientemente, nos desplazamos hacia la zona de la carretera México-Toluca para convivir con la evolución más salvaje de su gama deportiva, una pieza de reloj